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Manuel Guillén: Retrato al óleo de un hombre multicolor "Es difícil pintar el silencio pero allí estaba; pintado el silencio. Yo sé que en este mural hay muchas otras cosas, innumerables raíces, terrenal abundancia. Sé que hay opiniones y cantos, ideologías y encantamiento, supremas razones y piedad, reposo y movimiento." Pablo Neruda, 1965. Aquel otoño, Neruda hacía con sus palabras un ejercicio para su espíritu, siempre atento a las maravillas del hombre: se refería al mural que grandes maestros muralistas mexicanos habían logrado aquello días en uno de los recintos de la Universidad de la Concepción, en Chile: Jorge Gonzales Camarena, Albino Echeverría, Javier Arévalo, Salvador Almaráz y Manuel Guillén. A todos ellos, el tiempo. la vida y su genio creador, los llevaron por distintas rutas del mismo destino: la pintura como instrumento que une los más inesperados recodos del alma, con los mas sorprendentes espacios de la vida cotidiana. En el caso de Manuel Guillén, las palabras de Neruda referidas al silencio, las raices, a las opiniones y a los cantos, a la ideología y al encantamiento, a las supremas razones, a la piedad, al reposo y al movimiento fueron, además, y, en principio, una serie de conjuros: El Silencio. Manuel Guillén ha sido, a su manera, un hombre silencioso. Su vida, llena de ruidos, la ha envuelto en grandes silencios: el discreto silencio de sus conocimientos al lado de los grandes maestros y el imperdonable silencio sobre la importancia de su muralismo y obra pictórica, en el desarrollo de la plástica mexicana. Su pasión por el silencio comenzó con su primer dibujo a los siete años. con la primavera de 1935, la maestra Esther colocó sus dibujos en los pizarrones y las paredes de aquél salón, inaugurando, sin saber, su primera exposición de una serie de más de cien, a largo de seis décadas. Guillén tuvo el privilegio,como pocos, de recibir los secretos del arte de aquel grupo de seres especialmente dotados por la naturaleza: Diego Rivera, Frida Khalo, Ignacio Rosas, Doctor Atl, Rodríguez Lozano, María lzquierdo, Zúñiga, Agustín Lazo, Enrique Assad... Guillén, en silencio, fue creando un estilo, una concepción, una manera de ser y de interpretar la fuerza del color. En silencio, nunca vivió de hechos relevantes como lo fue pintar al lado de González Camarena en Chile, o pintar otro mural en el castillo de Chapultepec o en el Museo de Antropología. Guillen, por exigencia personal, no permite los comentarios sobre su autoría con González Camarena, sobre el Carranza del Castillo de Chapultepec, pero su silencio es menor que las exigencias de la verdad que reclama la historia. Desde ahora, asumo las consecuencias de su regaño. La importancia de su trabajo bien lo valen. Pero el silencio ha ido más allá: Guillén ha producido más de quinientas obras y 22 murales monumentales y eso nada más de lo que recuerda, pero no se tiene, a la fecha, el recuento de lo que esto significa para la pintura y el muralismo mexicano. Guillén empieza a permitir que los medios de comunicación se acerquen. Reacio a los actos de glamour y oropel que rodean a los virtuosos, ha estado lejos de homenajes y reconocimientos públicos. Comienza a preocuparse por difundir su obra personal y comprende bien. hasta ahora que su trabajo es una experiencia personal de apropiación colectiva, sin remedio. Tal vez encuentre hoy, otra cara del silencio. RAICES Guillén es un hombre de raíces Sus raíces danzan como sombras incansables y envuelven a cada momento su trabajo. Su infancia, como la de muchos superdotados, no fúe precisamente un tiempo para recrear los sueños y jugar con las estrellas; desde chico pasó por los contrastes de ser un niño educado en un colegio religioso para luego asistir a una escuela para hijos del ejército y terminar la educación básica en las escuelas cardenistas de los convulsionados años cuarenta. Salió de la Huasteca Potosina donde nació, para ser adoptado por la gran ciudad de México hecho que le permite reivindicarse como chilango huasteco. Es pués Guillén una síntesis del hombre urbano que aprendió a ver el mundo desde algún punto lejano, atrás de un valle, cerca del olor a hierba y el viento tibio del verano, para recrearse en los incansables cuadros de ruido contaminación asfalto y olor a metro. A los diez años comenzó a descubrir las infinitas posibilidades de un lápiz y a conocer la capacidad del óleo para reinventar el color. Con el inolvidable maestro Ignacio Rosas, su vocación quedó sellada para siempre. El estudio del maestro Rosas era la guarida de muchos intelectuales, poetas, escritores, músicos y la fauna que nunca falta: los políticos y las mujeres exóticas: desde muy chico, Guillén fue introducido en el mundo de los cultivadores y creadores de las bellas artes, pero también, en el peculiar refugio de la bohemia. Por supuesto que la escuela de ''La Esmeralda'' tenía que ser una parada obligada en su formación artística No podía ser de otra forma.. No podía renunciar a los tiempos de estudiar ahí con Pedro Coronel, Fanny avel, Francisco Botas, Ignacio Piña Luján,Rosa Castillo, Agustín Arellano, Rosalío Rivero, Jorge Chávez Carrillo y tantos y tantos compañeros de la aventura de construir el mundo multicolor. Tampoco renunció a los tiempos de la convivencia con Luis Aragón, Salvador Almaráz, Enrique Revueltas, Rubén y Javier Hermosillo, Chito y Ángel Boliver. Aqui se apropió de las técnicas del muralismo y la acuarela para convertirlas, durante su vida, en una inseparable pasión. Apenas sabía que el surrealismo sería la forma mejor acabada, para expresar las fuerzas desatadas y nunca desterradas de su capacidad creativa. Ahora, Guillén, sentado en su banco, junto a su inseparable mesa, en una de tantas noches de interminable conversación, afirma emocionado que su búsqueda en el surrealismo, es la búsqueda de México, de su país, de una nación que se expresa a través de un ritmo pictórico y vivencial. Guillén ha cambiado varias veces de nombre artistico y de firma. Primero, se hacía llamar y firmaba como GUlLMAN; luego, fué conocido y firmaba simplemente com'' El Pato'' en su trabajo como ilustrador de más de 5 mil carteles para el cine nacional y extranjero. Ahora, es simplemnte Guillén, como en sus raíces. OPINIONES Y CANTOS Juan Manuel Guillén, pintor de seis dacadas, conceptualizó la emoción que resulta de la combinacion de los colores, los materiales y la imaginación. A lo largo de de esas incansables décadas, Guillén no solo tradujo en obras su capacidad creativa. También se dedicó a la fundación de escuelas talleres que pudieran atrapar a nuevos creadores: así, fué miembro fundador del taller de pintura de ''La Luciérnaga'' ; de la Academia de Artes y Oficios de Toluca; de la Escuela para las Artes Plásticas de Morelos; del instituto de las Disciplinas Plásticas; de la Academia Municipal de Texcoco conocida como la Casa del Constituyente; de la Galería de Arte y Teatro en del Distrito Federal y desde luego, profesor de dibujo e ilustración en la Academia de San Carlos, entre otras actividades académicas. Fundar un espacio para transmitir la experiencia acumulada y los secretos de los pinceles, es también una manera de expresar un canto: un canto a la reproducción infinita del color, transmitida y compartida entre sensibilidades convocadas por el destino, para constituír un hilo interminable a través del tiempo y el espacio, sin más límite que la duración de la propia vida. Guillén es un hombre de su tiempo: participa y se conmueve por los hechos sociales del país. Asume posiciones y encuentra el espacio y el significado de la pintura en el acontecer cotidiano. En primer lugar, reivindica el nacionalismo, pero a la buena. El nacionalismo que permite identificar de donde venimos y a donde vamos. El nacionalismo que valora las raíces del pasado y reiterpreta el futuro. Pero Guillén. no se hunde en el nacionalismo en el arte y menos en la orilla del arte abstracto nunca en la marginacion de la plástica realista y, mucho menos en la concepción neoliberlista. Manuel Guillén critica a muchos de sus contemporáneos en el arte. También, se emociona con la aparición de la guerrilla chiapaneca y toma partido frente a los hechos del 6 de Julio. Guillén siempre será una sorprendente mezcla de opiniones y cantos. IDELOGÍA Neruda dijo del mural en chile, que veía ''el nopal enredado con los copihues y apuñaleado por las agresiones. Estaban los viejos conquistadores enterrados en la entraña de la silenciosa geología. Estaba el maíz con sus dioses, la fecunda cosecha, los grandes rostros raciales, y un rincón de idolatría colorada ardiendo con sus rubíes''. Había descubierto no solo la magnitud del color sino una posición frente a la vida. Por eso dijo que veía una ideología. Pero en los tiempos posteriores a la caída del muro de Berlín y, el final de los bloques se pregona también que asistimos al fín de las ideologías. Como podrá denominarse entonces a la afección de un estilo de vivir y de entender el mundo y sus relaciones. Como sea, Guillén, desde su estudio alucinante fustiga las condiciones económicas, políticas y sociales que se han ensayado en el país y que inevitablemente se han reflejado en el arte, en las nuevas formas de la plástica, que son la cara desgarrada de una especie de depresión de la cultura. Enojado, advierte que el realismo se ha convertido en un mecanismo sin personalidad, que le apuesta a la simple comercialización. No es extraño entonces advertir que Guillén haya sido y tal vez siga siendo un hombre pobre. También tiene su costo eso que de alguna forma se llama la ideología. ENCANTAMIENTO Al abrir la puerta ahí está el perro como un testigo más de la boda de su comadre. El sol entra por la cúpula de la iglesia del pueblo. La comadre orgullosa de su vestido blanco. Y las corbatas solemnes y los sacos recién estrenados, y el cura viejo cumpliendo su trabajo, y las velas y las flores... A la derecha sobre el piano que le regaló su abuela está aquella impresionante mujer de negro ''se estaba muriendo la desgraciada y me dijo que le cuidara su perfumito. De que me hablas, le dije; del perfumito. Júrame que me lo vas a guardar. Te lo juro. Y luego se murió'' ahí esta esa mujer, misterio, presencia, encanto. En la primera habitación están los primeros trazos de algunos y algunas que sienten el encantamiento de la pintura, pero también las líneas de algunas que van al estudio tan solo atraídas por aquella personalidad multicolor. En un rincón especial, el inolvidable retrato de una mujer amada. Los recuerdos, el suspiro que apaga una lágrima íntima y la sonrisa que esconde la pasión de siempre. La cocina tiene una pequeña estufa un refrigerador en un espacio grande. Encima del fregadero, la sensación de que ese gato verdaderamente va saltar. Los colores dan un esplendor especial a la clásica cocina de un soltero. Por todas partes están los cuadros comenzados. La colección de payasos. Los trazos que buscan la tercera dimensión, El papel de china. Al final, el espacio más íntimo. Donde sueña con los ojos cerrados y el inconciente domina su tiempo. las fotos inolvidables, el poema inédito de Renato Leduc, el primer dibujo, sus recuerdos familiares. Aquél lugar es tan solo una síntesis inolvidable de la posibilidad del encantamiento. SUPREMAS RAZONES ''El mercado es el indicador que impone las corrientes de la pintura que adoptan artistas sin conciencia de su momento histórico, ya que no reflejan las emociones del hombre actual y se embarcan en la ansiedad de pintar emociones'', Guillén no insiste en la necesidad de adoptar una personalidad colectiva que perfile un cierto nacionalismo trasnochado; más bien se preocupa por captar y comprender los ejemplos que nos deja la experiencia humana para recuperar la autenticidad de la pintura mexicana, frente a la ola de imitaciones e imposiciones. Más de treinta exposiciones individuales en México, Estados Unidos, Canadá y Chile más de cincuenta exposiciones colectivas, 22 murales y más de 5O cursos, representan la razón de su vida. Guillén ha sido protagonista de grandes momentos del cine mexicano como ilustrador de carteles en memorables películas, en su trabajo de dibujo destaca de manera especial su obra como cartelista de cine para las principales productoras norteamericanas de cine y varias de las mexicanas, sobre todo, de la época de oro del cine mexicano. La valoración del trabajo de Guillén en el cine, y los motivos que tuvo para incursionar en esta actividad. es un trabajo importante que está pendiente. Descubrir, sobre todo, las supremas razones. Manuel Guillén: retrato al óleo de un hombre multicolor, Conferencia realizada en el Museo de la Ciudad, 25 de septiembre de 1997, por Jaime Fierro y Emilio Cortéz. Publicado en el ALEPH de la Universidad Autónoma Metropolitana, Plantel Azcapotzalco, 31 de marzo de 1998
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